
Ayer me preguntaban porque escribo, nunca me lo había preguntado o capaz si , pero nunca respondido. Siempre tantas preguntas que no somos capaces de responder. Creo que escribo para sentirme libre, para poner en papel realidades tan lejanas, imaginables, absurdas, que más da! Todo lo que gira en mi cabeza, esas piezas de reloj sueltas que no puedo encajar. No soy un sistema. No soy orden. Sólo caos. Escribo para expresar lo que nunca sentí pero sé como se sentiría. Experiencias vividas y otras no tanto. Eso que quiero que pase, aún, todavía. Y mi cuerpo expresa tantas cosas que vos no registras. Movimientos, giros, bailes, dolores, sensaciones. Un canto, Energía. A veces mis palabras de algodón azul, azules… luna, cielo , mar, elementos que tienen sentido para mi, estas palabras disimulan el discurso silencioso que no puedo elaborar. Sí, escribo cosas tontas, lo sé, pero desde cuando conocemos el limite entre lo razonable y lo que no lo es? Yo lo ignoro, no me interesa. Junto letras y escribo lo que soy. Me gusta danzar y andar descalza, me gustan mis pies, ellos tocan la tierra húmeda, me permiten hacer el baile, mi baile, el de la comunicación entre el alma y la tierra, el universo. Esos sonidos mudos, y esas vibraciones de colores que me penetran, hojas sobre mi cuerpo desnudo, fresco. Y mis manos me permiten crear. Escribir, dejar rasgos ínfimos. Mi retórica no es muy importante, mi escritura me la han regalado para que me conozcas sin conocerme, sólo lee mi alma, mi cuerpo, mi ser en palabras. No siempre puedo capturar las palabras para expresar estas explosiones nuevas de energía y amor dentro de mi cuerpo. Pero aún intento plasmarlo. Y las ideas convencionales me aburren, quiero más, quiero arte , quiero magia. Quiero el arte en mi cabeza, en mi ser, en mi casa , en lo que hago, en mis mañanas. Escribo pero debo aprender a dibujar. Temperas, oleos, aceites, acuarelas. Pintar los días de vos, pintar el mar, un viaje, un sonido, un sabor, un beso…
Busco lo que me da placer todos los días, a veces, después de horas, sólo soy yo y ella, la soledad que aturde, a veces lo logro pero es ese pequeño, infinito y mínimo instante donde soy feliz. Quiero hacer Sungazine. Probar la energía del sol, revitalizar, purificar, respirar. Disfruto de todos los olores de mi patio, de la madera de mi casa, de la tierra, de lo visual, de los colores, de lo exótico, de los sonidos naturales, de las plantas, del té, fragancias, de mis fotos y aunque soy indolente a todos y muy pequeña encuentro las pasiones que me permiten ser…