
Y cuando me di cuenta estaba rodeada de gente queriendo ser otra gente, queriendo ser gente hermosa pero vacía, entonces pensé, qué es la belleza sin un corazón noble desbordándose de colores? Qué es la belleza sin un cuerpo solidario del que se desprenden abrazos por doquier? Qué hace la belleza en una boca que nunca conoció el perdón? Qué son unas manos bellas sino son capaces de acariciar, de entregar? Qué es la belleza en un cuerpo sin luz, sin paz en la piel? Qué es la belleza de un día sino quiero ver su sol? Y, para que quiero el aire si me conformo con la brisa de tu respiración? Para que la belleza de mis brazos sino me atrevo a volar? Para qué la belleza de las palabras sino sé como formar un Te Quiero? Para qué la belleza de tu sonrisa si es tan efímera y para qué la de tus besos si los tengo que rogar? Para qué la belleza de la infancia si me olvido de jugar? Para que la belleza de tu silencio si se hace eterno? Por suerte a veces cuando dejo de correr puedo ver belleza entre tanto gris; belleza en los cuerpos que se aman sin temor, en la lluvia que me moja la cara, la belleza de las horas tan esperadas, dulces. Belleza en tus latidos y en tus sonidos. En las mariposas rosas, charlatanas de canciones. En mi querida luna donde guardo mis secretos. En el mar con sus olas saltarinas. En el discurso de una guitarra, un piano. En eso que crees tan pequeñito y oscuro y que en realidad está lleno de vida…


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¿a ver que me trae el viento?