lunes, 22 de febrero de 2010



Los Sábados lluviosos, es increíble como me inspiran estos días. Son como musas transparentes del tiempo, y siempre crei que la lluvia era especial, y cuando era chica y me la quedaba viendo, me decían que era simplemente agua. Pero yo creo que son las lágrimas del cielo, asi como nuestro corazón llora, nuestro cielo tambíén, porque no?
Demasiado romántica, demasiado ilusa, demasiado yo, y a veces algunas flechas logran traspasar mi escudo azul de hierro. Y hoy quiero contigo y no quiero sin ti. Esas gotas que desde ayer bailan en mi ventana y me cantan tu nombre hacen que escriba, o sólo es este sábado lluvioso que me hace necesitar tu olor. O será la música que el tocadiscos decide regalarme que me hace bailar con vos imaginariamente, bailar sin casi movernos, asi, suave, conectados por las manos temblorosas, despacito, de bailar con una caricia que dure cien años y algunos te quieros gastados pero llenos de amor. Una cena que sólo retrasa el momento. Un vino que nos ofrece una locura infantil embriagadora de sueños. Un Syrah y vos, y me encantas y me cantas, y me estremeces, y me inspiras, me miras. Pero soy sólo yo conmigo, yo con mi sombra y mi espíritu, y el sueño roto y el corazón también. Un viejo cuadro de Frida Kahlo en la pared húmeda y transpirada de lluvia. El olor de besos fogosos, fugases, que no fueron, que murieron con la noche. Y me quedé con mi arte y mis hadas y mis cuadernos y yo, y conmigo y mis ideas y mis nuncas y mis palabras y mi azul y mi canción incompleta…que ya no duele…

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¿a ver que me trae el viento?