Tantas cosas para decirte.
Tanto para preguntarte
Tanto tiempo para mirarte.
Tanto, tanto que ya no importa empezar de nuevo.
Escalar la cuesta, por empinada, por ardua que resulte, sólo por subirla contigo.
Aunque tenga que bajarla rodando, y sola.
BENDITOS SEAN MIS PECADOS
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¿a ver que me trae el viento?